LA PRIMERA VEZ CON MI NOVIA

Hola a todos. Me considero un lector casual de relatos eróticos. Muchas veces he leído eso de "este relato es 100% real" y pocas de ellas lo he creído. Siempre me había apetecido escribir algo, y al fin me he decidido. Sólo quiero dejar bien claro que este relato, y si me animo a seguir escribiendo, es totalmente real. Puede ser más morboso o menos, mejor contado o peor, pero es tal y como sucedió. Espero sea de vuestro agrado.

 

 

Aunque había tenido varias parejas anteriormente, me he dado cuenta de que no había saboreado los verdaderos placeres del sexo hasta que he conocido a mi novia actual.

Somos una pareja de 29 ella, 28 yo. Vivimos juntos desde hace unos meses, y cada día que pasa, me siento más y más satisfecho con ella. Es encantadora, una persona fantástica. Y además, una zorrita en la cama.

Me gustaría relataros la primera vez que hicimos el amor. Para algunos será un polvo normal, para mi fue una experiencia inolvidable.

Llevábamos un tiempo ya saliendo juntos. Nos habíamos convertido en inseparables. Recuerdo que aquel día yo estaba especialmente cachondo. Sentados en el sofá de mi casa, viendo la TV, empezamos a jugar: primero unas caricias, luego unos besos… y la cosa se fue animando más de lo que estábamos acostumbrados. Yo le besaba el cuello, inclinando su cabeza hacia atrás. Saboreaba su piel, la lamía. Y me encantaba.

Ella me iba acariciando la espalda y la cabeza. Cada vez estaba más caliente.

Poco a poco y sin darme cuenta, acabe tumbado encima de ella. Con los brazos separaba un poco mi cuerpo del suyo para que pudiera acariciarme bien (ahora lo hacía por mi pecho). Yo por mi parte había hundido mi cabeza en el suyo (tiene unos pechos pequeñitos, pero preciosos, con unos pezones grandes y duros) y besaba sus cada vez más marcados pezones. Estaba disfrutando como un loco, sabiendo que el momento había llegado.

Ella llevaba una camiseta que dejaba ver su ombligo, unos tejanos bastante ajustados y bajitos de cintura. Tiene un culito precioso. Me encanta ver como cada vez que se sienta o se agacha enseña el tanguita. A veces, cuando estamos en un bar, me fijo en chicos de otras mesas y veo como le miran el tanga. Eso me pone aún más cachondo.

Bueno, sigamos… estábamos acariciándonos. Yo tenía ya una mano en sus pechos. Había conseguido introducir la mano por la parte inferior de su camiseta y jugaba con el sujetador. Poco a poco iba aumentando la presión en sus tetas. La notaba respirar cada vez más profundamente, sabía que se estaba poniendo muy cachonda, y así lo demostró cuando me puso violentamente la mano en mi paquete. Empezó a sobarme la polla por encima de mis tejanos. La tenía durísima (llevaba un tiempo considerable sin follar). Se sorprendió al ver que yo estaba tan empalmado y me propuso ir a la habitación. Nos miramos, sonreímos, nos dimos un "pico" y nos fuimos de la mano.

Ella se sentó en el borde de la cama y se quitó la camiseta. Yo hice lo mismo, y continué por mis pantalones. Solo llevando los calzoncillos ya, me abalancé sobre ella y la ayudé a quitarse los suyos. Me dejó ver un tanga rojo precioso. Le quité el sujetador y empecé a besarle todo el cuerpo. Sobaba sus pies, sus piernas, las nalgas… todo. Estaba en ese punto de locura en que te dan ganas de apretarla fuerte y metérsela ya. Pero quería ser paciente. Continué besándola hasta que llegué a su chochito. Aún llevaba el tanga puesto así que me dediqué a frotar mi cara por su ingle y a darle pequeños besitos en su coñito. Estaba muy mojada, os lo aseguro, y yo ansioso de probar el sabor de sus juguitos.

A continuación, nos tumbamos en la cama, de lado, mirándonos. Sin parar de besarnos, ella metí la mano por su tanga y llegué a su chochito. Mmmmmm…. era delicioso. Estaba muy muy mojada. Tenía poco pelito y muy rubio. Me encantaba! Ella hizo lo propio y agarro mi polla. Empezó poco a poco a mover su pequeña mano arriba y abajo. Sabía lo que se hacía. Al cabo de nada estábamos masturbándonos mutuamente. Yo fui introduciendo poco a poco el dedo corazón. Ella soltaba de vez en cuando mi polla para agarrarme los testículos. Metía la mano hasta el fondo, llegando hasta mi culo y mis nalgas. Lo acariciaba y volvía a coger mi polla fuerte. Una de las veces, se llevó la mano a la boca y chupó su mano. Ese gesto me puso cachondísimo. No podía aguantar más.

Me separé, y estando ella boca arriba, me coloqué encima. Seguíamos chupando nuestras lenguas. Mi boca sabía a ella. Me preguntó si tenía preservativos. "Mierda!" pensé, no me quedaba ninguno! Estábamos los dos tan cachondos que no nos importaba nada:

Ves con cuidado, por favor, no te vayas dentro.

No te preocupes, relájate y disfrutemos.

Y así fue. Se la fui metiendo poco a poco. Iba notando como su chochito se iba abriendo con la entrada de mi polla. Notaba el calor en mi polla. Y se la metí hasta el fondo. Me pidió que me quedara en esa posición un poco. Nos besábamos, con mi polla metida hasta el fondo, mientras ella iba soltando pequeños gemidos de placer. Que sensación! Tras unos instantes así, empecé poco a poco a sacar mi polla y volvérsela a meter. En poco rato estábamos ya follando como locos. Levanté sus piernas para poder ver bien su rajita. Dios, tiene un chocho precioso. Se la metí nuevamente y así estuvimos un rato, hasta que me dijo…

No aguanto más cariño, me voy a ir ya.

Empujé con más fuerza para que pudiera correrse a gusto. Noté como clavaba sus deditos en mi espalda. Tuvo un orgasmo largísimo.

Decidimos cambiar de postura. Yo me separé y ella se dio la vuelta. Se puso a cuatro patas dejándome ver su precioso culo. Ufff! Me enganché a ella como un poseso. Metí nuevamente mi polla en ella, pero esta vez la agarraba por las nalgas para ir moviéndola a ritmo de mis embistes. Ella gemía mucho, a veces soltaba pequeños gritos. Me encanta escucharla mientras follamos. Agarraba sus pechos mientras me la follaba por detrás. La incliné un poco, y metí dos de mis dedos en su boca (los que antes había metido en su chochito). Y los chupó como una loca. Se relamía. Yo ya no aguantaba más:

Amor, estoy apunto de correrme.

Yo también cariño, por favor no lo hagas dentro.

Nos volvimos a poner como al principio: ella debajo y yo encima. Esta vez ya íbamos a saco: piernas abiertas, y a empujar como un loco. Ahí no estábamos haciendo el amor, estábamos follando salvajemente. Ella se fue primero y yo tardé un poco más. Cuando estaba apunto de correrme, saqué mi polla y la puse sobre su barriga. Ella la agarró rápidamente y empezó a agitarla. Con la otra mano envolvía mis huevos fuertemente. Me relajé, me dejé hacer… y le solté toda la corrida encima. Llené toda su barriga, pechos y hasta la barbilla de mi leche blanca. Se quedó un rato así, masajeándome la polla, exprimiendomela bien. Yo mientras tanto refregaba mi corrida por su cuerpo. Me encantaba verla, a la niña de mis sueños, manchada de mi leche.

Nos besamos, nos levantamos y nos fuimos a la ducha juntos.

Ahora que llevamos mucho más tiempo juntos, tengo muchas más historias que contaros. Si os ha gustado, me animo a relataros alguna más.

 

 

    

 
SECCIONES DE SEXO GRATIS
* NOVIAS Y ESPOSAS
* VIDEOS CASEROS GRATIS
* CONTACTOS GRATIS   contactos gratis
FOTOS GRATIS de sexo casero
      
 
WEBS AMIGAS
* JOVENES
* NOVIAS VESTIDAS

* VOYEUR

* SEXO GRATIS
* DOGGING ESPAÑA dogging en español
* WEBCAM DE CHICAS
 
Sexo Voyeur y camaras espias
 
 
OTRAS SECCIONES
* RELATOS EROTICOS
* JUEGOS EROTICOS
* HOROSCOPO
* BROMAS
 
 
 
 
 

VOLVER A SEXO AMATEUR